Sí lo piensas, vivir un año en el extranjero es una experiencia tentadora, un estímulo que puede provocar miedos,y, que al mismo tiempo, te envuelve en una completa seducción.

Hay experiencias que aportan valor a la vida, alojarse durante una temporada en el extranjero es una de esas cosas que se tienen que añadir a la biografía, pero un proceso de cambio no es sencillo, las emociones se transforman y la perspectiva para ver las cosas se torna diferente es muchos aspectos.

¿Qué es exactamente lo que cambia al vivir un año en el extranjero? Muchas de las personas que han decidido estudiar un idioma en el extranjero coinciden el algunas cosas, hoy te dejamos 5 experiencias comunes a todos ellos:

Un corazón dividido

vivir un año en el extranjero

 

Puede que los primeros meses de trasladarte al extranjero sientas que perteneces a dos mundos diferentes, está sensación es común a todos los intercambios culturales, estás en un entorno diferente, rodeado de un nuevo idioma, moneda, cultura. Tu cabeza está divida, tu corazón también.

Con el paso de los días las diferencias irán desapareciendo y aunque en determinados momentos eches de menos tu antiguo hogar, en otros sentirás que no hay nada mejor como el nuevo. Tener la posibilidad de estar entre dos culturas es un puente a obtener una continúa riqueza personal.

El concepto de la amistad

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Cuando anuncias a tus amigos que te marchas un año a estudiar inglés en el extranjero seguramente te animarán, te desearán un buen viaje, pero el tiempo y la distancia son grandes, algunas de tus amistades estarán más presentes a la hora de la verdad. Es cierto que algunos amigos se desvanecerán durante este tiempo, sin embargo, otras amistades se intensificarán de una manera inconcebible.

Sea cual sea el motivo de tu viaje tendrás que aprender inglés, algo que durante tu viaje te recompensará con muchas y buenas amistades. Cambiamos continuamente de amigos a lo largo de nuestra vida, es cierto que ampliar el circulo a personas de diversa índole cultural genera una visión mucho más amplia del mundo que te rodea.

La forma de entender una despedida

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Acostumbrados a un entorno concreto, nuestra vida comienza a girar en un mismo espacio, crecemos y asistimos a cambios siempre en un entorno determinado muy concreto.

El hecho de nacer en una ciudad u otra nos condiciona culturalmente como personas. Las despedidas son duras en cualquier caso, pero cuando uno viaja a menudo o a tenido que vivir un año en el extranjero sabe que la despedida siempre vendrá acompañada de una bienvenida.

Cuando uno crea un nuevo hogar en otro entorno sabe que siempre tiene la puerta a volver, las idas y venidas ya no son tan lejanas. No es tan duro decir adiós cuando sabes que siempre habrá un nuevo “Hola”.

Un hándicap parece diferente

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No es lo mismo estar arropado por el calor familiar que estar lejos de todo lo que te rodea. Desde una factura atrasada hasta un resfriado inesperado puede suponer una dificultad extraordinaria durante tu estancia en un intercambio de idiomas. No es oro todo lo que reluce, los problemas siguen siendo los mismos en tu país nativo que en el extranjero, a veces hasta se intensifican. Hay muchos que piensan que al vivir un año en el extranjero estarás en el paraíso, pero la realidad es muy distinta, cambian la forma, pero la realidad es la misma.

Es verdad con el que te despiertas en el extranjero es muy diferente, cada día te levantas con nuevas ilusiones por descubrir nuevos lugares, por tener diferentes conversaciones con nativos, por aprender un poquito más cada día.

Producto local

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¿Recuerdas aquel día que no te comiste las lentejas de tu abuela porque no te apetecían mucho? Pues bien, las echarás de menos. Aunque vivimos en la era de globalización, una realidad que nos permite encontrar prácticamente cualquier producto en el rincón más lejano del mundo, no siempre es así, y, en el caso de encontrarlo, los precios y la calidad no son la misma.

Es por eso que escucharas muchas veces a todos aquellos que estudian inglés en el extranjero lo contentos que se ponen cada vez que llega un paquete desde casa. ¿Qué habrá dentro? La respuesta es muy sencilla «Todo aquello que uno echa de menos»

Es curioso que, con el tiempo, si regresas a tu hogar notarás la misma sensación, echarás de menos algunos productos del país que dejas atrás. Son emociones naturales del ser humano, aunque, ten claro que estés dónde estés siempre puedes volver, echar un vistazo atrás.

Los amantes de los viajes somos ciudadanos del mundo ¿No es cierto?

 

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